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Blanco &
Negro,
luz y oscuridad, la nada invisible y la totalidad que no alcanzamos a
ver, como extremos que se distancian entre el vacío formalmente absoluto
y la plenitud, vienen a conjugarse en un maravilloso artificio gráfico
para brindarnos una muestra de elemental cromatismo y gran seriedad
formal.
Un grupo de notables creadores plásticos dominicanos integrado por
Johnny Bonelly, Alonso Cuevas, Domingo Liz, Pascal Mecariello, Jorge
Pineda, Fernando Varela y Bismark Victoria, se reunieron para presentar
una muestra que hoy se ofrece con espléndido acento en su virtual
sencillez, valiéndose apenas de la más básica coloración, cada uno,
desde su particular punto de vista estético, entregando como saldo el
reto resuelto de una sobria propuesta de delicado aliento y enjundiosa
intensidad.
En Pineda, la vuelta a la infancia en sus niñas locas es como insistir
en las primeras huellas concretas de un mundo de sombras y afirmaciones.
Alonso Cuevas rescata de lo blanco exhalaciones de fantasmagorías
exquisitas que nos hacen sentir la presencia acuciante de entidades que
nos circundan. Domingo Liz resulta siempre delicioso, el tránsito
exuberante de una sutil figuración que se enfrenta con lúdica certeza a
un perfil de lo cotidiano. Y así Johnny Bonelly y Bismark Victoria se
escurren del plano difícil del papel para erigir esculturas de héroes
animales que son especimenes de un bestiario, para llegar a la forma
cardinal de un cubo de grafías que son el elocuente conato de un
discurso infinito, la dimensión atrapada de un grito en la densidad de
metales oscuros que reitera Varela, tanto en el relieve físico de la
forma tangible como en la ilusión del trazo pintado. |